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viernes, 19 de junio de 2020

- La fiesta del Taytacha de Qoyllority en Perú

Nota introductoria: Ecuador y Perú no solamente son paises vecinos, sino que comparten los Andes, el mundo inca, las tradiciones, la lengua Queicha y las culturas andinas comunes. 

Hace pocos dias recibí de unos profesores compañeros de Cusco, Perú esta nota: "El 9 de junio 2020 se celebró la fiesta del Taytacha de Qoyllority (Señor de la Estrella de Nieve), conocida como la mayor peregrinación andina. La comunidad del Seminario de San Antonio Abad de Cusco sigue en confinamiento tras haberse alargado esta medida hasta el 30 de junio...". 


La nota me hizo pensar en esta peregrinación de los Andes de Perú y aquí les ofrezco este escrito y fotos para que también nosotros la podamos conocer. 


¿Cuál es la esencia de la peregrinación al Santuario de Qoyllur Rit’i?



Una estrella que irradia energía cósmica a un nevado, una vez al año, es la razón del peregrinaje a Qoyllur Rit’i. Para su comprensión hay que ubicarse en el Cusco cuando el virrey Francisco Toledo intentó desalojar a sus manes tutelares de sus asientos sagrados. Lo hizo con una deslumbrante concentración de ciento diecisiete imágenes religiosas de los virreinatos y audiencias de América.
Ellas entraron a la ciudad emperadora con acompañamiento de músicas, entre arcos aderezados con sedas, altares lujosamente adornados con cuadros, espejos, urnas de plata, banderas, y un desfile mayestático de las órdenes sacerdotales.

Cómo retirar al Sol que da vida y calor a la tierra desde su templo del cielo y a la Luna que desde el infinito maneja las mareas de esa inmensa pradera líquida que es Mama Qocha, el mar; a las estrellas que solas o en constelaciones o desbordándose en un río fulgurante –la Vía Láctea–, deciden el tiempo de siembra, rigen la multiplicación de los animales y marcan la existencia de los seres humanos; a la piedra que blinda su voluntad para enfrentar los desafíos; 

a los vientos que girando en husos gigantescos se llevan las enfermedades a lejanos confines; a la lluvia que baja presurosa con su cántaro de greda cuando siente en el aire que se raja el labio de los surcos; a chiqchi, el granizo, que saltando en un solo pie extiende un manto glacial de silencio; al arco iris que deja caer su manto inundando el ambiente de colores; al fuego que abre sus flores ardientes en la tierra; a Warasinse, guardiana de los terremotos y a Mama Lloklla, la madre de los aluviones que sabía apaciguar su violencia: al puma celestial relacionado con el agua y a la qewña con las neblinas, entre otros elementos y representantes de la flora y fauna.

Cómo romper el carácter sagrado de una ciudad; que tenía en su templo algo tan frágil como sueños sobre párpados cansados y que albergaba, también, a la misma y temida muerte; sin discriminar a la vida, su gemela. Lo único que logró el arrogante virrey fue el sincretismo, integrar los íconos de su mundo con las energías inmateriales del nuestro. Repitiéndose una y otra vez. En el siglo XVIII cuando se descubrió una movilización religiosa andina hacia el nevado Qolqe Punku, en la cordillera del Ausangate, se produjo un discurso similar.
El obispo Manuel Moscoso y Peralta subestimó a la gente andina y creyó que la solución era simple. Ganar a los adeptos del increíble peregrinaje revirtiendo sus creencias para convertirlos en creyentes de su fe. Para ello, entretejió sutilmente en 1783 la historia de Marianito Maita, un niño que pastaba sus alpacas en la solitaria hondonada de Sinak’ara, donde jugaba con otro pequeño de raza blanca. Al descubrirse que éste vestía una túnica con tela de iglesia, se le ordenó al párroco de Ocongate que organizara una redada o ch’ako humano para capturarlo con ayuda de yanakunas de los pueblos de Paucartambo y Quispicanchis.
Acorralados ante un árbol de tayanka 2, Marianito sufrió un síncope asustado por la persecución y porque vio sufriendo a su amigo y éste se convirtió, entre sus ramas agitadas por la tormenta, en un Cristo con una corona de espinas punzantes, como el llaulli 3 que se pasó al farallón de Qolqe Punku. La tayanka, la roca, el Cristo sangrante, vuelven a crear el sincretismo que hay en el Corpus Inka. El Taitacha de Qoyllur Rit’i que tiene su doble, o rantin 4, en la iglesia de Tayankani, donde estuvo el árbol del prodigio, recibe una fe adorable sin que se produzca roce alguno con las tradiciones telúricas ancestrales. Por el contrario, el misterio lo aureola y engrandece.
Según otra leyenda, su imagen comenzó a borrarse y la Hermandad contrató en el Cusco al pintor Fabián Palomino para restaurarlo. Viajaron hasta su humilde iglesia, entonces con techo de paja y que ahora es un santuario. Después advirtieron con desencanto que allí no quedaba ni una señal del Crucificado. El artista quiso irse porque el lugar no era aparente para su labor. Pero no pudo. Se sintió inmovilizado frente al paño de roca agreste y manos invisibles guiaron sus pinceles haciendo que reapareciera, mientras una emoción indescriptible embargaba su alma. 
Más de veinte mil romeros que acuden en un hormiguero interminable y sin dejarse sentir por las alturas de Moquegua, Arequipa, Ayacucho, Huancavelica, Apurímac, Cusco, Tacna y parte de Bolivia, generalmente a pie, y en las últimas décadas en camiones –sin contar a los turistas y otros devotos–, alternan con la misma unción ambas creencias.
La Festividad del Señor de Qoyllur Ri’ti se lleva a cabo en la provincia de Quispicanchis, distrito de Ocongate. Se hace en las bases de la montaña de Sinakara. La ceremonia principal se realiza al pie del nevado Ausangate, a 4.700 ms y a temperaturas por debajo de los 0 ºC.
Los acompañan distintos bailarines (chauchos, qollas, pabluchas o ukukus) que simbolizan a diversos personajes míticos. Los ukukus (osos) son los vigilantes del Señor, tanto como de Apus y apachetas (montículos de piedras colocadas por los peregrinos, a manera de pecados expiados), y los que mantienen la disciplina durante los actos litúrgicos. 

Un grupo de fuertes Queros, pobladores de la que quizá es la más pura comunidad quechua del Perú, disfrazados como “pabluchas”, parte hacia las cumbres del nevado (6.362 m.s.n.m.) en busca de la Estrella de la Nieve que se encuentra encerrada en sus entrañas. De regreso a sus comunidades, estos fuertes pobladores llevan sobre sus espaldas grandes bloques de hielo para regar simbólicamente sus tierras con el agua sagrada del Ausangate.

Los pobladores del distrito de Ocongate (Quispicanchis), en el departamento de Cusco, realizan un rito cuyo símbolo externo es la imagen de Cristo, pero su objeto de fondo es la integración del hombre con la naturaleza.

El ritual, asociado con la fertilidad de la tierra y con la adoración a los Apus (cerros, dioses tutelares), forma parte de una de las fiestas de naciones indígenas más grande de América. La ceremonia principal se realiza al pie del nevado Ausangate, el ritual consiste en una peregrinación de pastores, comerciantes y curiosos que se reúnen en el santuario de Sinakara. Según la creencia, el Niño Jesús, disfrazado de pastorcito, se le apareció a un niño indígena, Marianito Mayta, y ambos se convirtieron en amigos. Cuando los padres los encontraron vestidos de ricos atavíos avisaron al párroco del lugar, Pedro de Landa, quien intentó capturarlo pero sin éxito, pues en el lugar del Niño apareció una piedra. Marianito murió de inmediato y la imagen del Señor de Qoyllur Ri’ti se fijó sobre la roca.
La peregrinación al Señor de Qoyllur Rit'i se lleva a cabo entre los meses de Mayo y junio, 
La fiesta empieza el día de la Santísima Trinidad, cuando más de 10.000 peregrinos ascienden hasta el límite de las nieves perpetuas. Se alcanza temperaturas mínimas (-4 °C). El camino se acompaña con una procesión, fuegos artificiales y el mercado simbólico de “las Alacitas” (feria de artesanías en miniatura).

jueves, 18 de junio de 2020

- Volcán Ilaló y el Tingo

El Ilaló es un volcán inactivo y altamente erosionado, significa: 'caña y aguacate', situado en la cuenca del río San Pedro, afluente del río Guayllabamba, en el Distrito Metropolitano de Quito de la provincia de Pichincha.
La actividad volcánica del Ilaló se manifiesta a través de numerosas fuentes termales cuyos afloramientos han facilitado la instalación de centros de hidroterapia y de recreación en sus alrededores, como los tradicionales balnearios de El Tingo, la Merced, Ilaló, Cununyacu y muchas piscinas privadas, inclusive de carácter familiar.

En las faldas de este monte, que está a 3.188 ms, se encuentra el valle de Tumbaco que es separado por esta elevación del valle de Los Chillos.

En el Valle de los Chillos, cercano a la ciudad de Quito, queda el barrio de El Tingo que es uno de los lugares turísticos más visitados de la parroquia de Alangasí entre otros atractivos por la amabilidad de su gente, su clima primaveral, sus balnearios cuyas aguas son de origen volcánico y su gastronomía.

La Iglesia del Tingo queda en las faldas del volcán Ilaló extinto hace miles de años en lo que fue uno de los primeros asentamientos humanos en tierras ecuatorianas. Y es justamente la cima de este coloso un lugar de peregrinación en donde se encuentra una cruz de hierro de 18 metros de altura y su construcción se atribuye fue realizada para acabar con los temblores de la época que asediaban al valle y a la ciudad de Quito; quien viera la cruz debía rezar un Ave María.
En el mes de junio se celebran las fiestas en conmemoración a San Juan y San Pedro con danzantes, bandas de pueblo, juegos pirotécnicos, actos culturales, sociales y populares. En las faldas de este volcán se encuentran Las Parroquias La Merced y Alangasí en el Valle de los Chillos, poblaciones que se encuentran cada vez más habitadas debido a la belleza y clima de este lugar. En el lado posterior del Volcán se encuentran también diferentes parroquias del Distrito Metropolitano de Quito.
A media hora de camino desde Quito se puede acceder al Ilaló, un volcán inactivo cuya actividad volcánica se expresa a través de fuentes termales. Esta condición natural lo convirtió en un centro en el cual se puede realizar hidroterapia y acceder a sitios recreacionales naturales como los balnearios de Cununyacú y El Tingo, entre otros. 
En el Ilaló se puede hacer ecoturismo, allí se ofrecen visitas guiadas con expertos, y esto consiste en caminatas desde la zona del Tumbaco hasta La Cruz y hacer actividades que van desde el ciclismo, el camping y el avistamiento de aves.
Aquí, los turistas nacionales y extranjeros pueden ser partícipes de visitas guiadas o caminatas desde Tumbaco hasta La Cruz, ubicada en el imponente cerro. Aquí se puede disfrutar de la observación de aves, ciclismo de montaña y camping. Debido a la estratégica ubicación del Ilaló, se puede admirar los valles desde sus extraordinarios miradores naturales. Además, se puede visitar la Caverna de Piedra y una caldera donde se pueden encontrar restos de lava volcánica, cuenta con bosques de eucalipto. En definitiva, el monte Ilaló es una parada casi obligatoria para quienes visiten el hermoso valle de Tumbaco.

El volcán Ilaló está conformado por varias lomas que corren longitudinalmente desde la cima hasta la base, separadas por quebradas poco profundas que confluyen en el río Chiche las cuales por acumulación de humedad y protegidas del viento dan albergue a plantas arbustivas y con ellas a poquísimas especies de insectos como mariposas aves como mirlos, tórtolas, gorriones, quilicos y anfibios como lagartijas.

Existen también plantas como musgos kikuyos, sigses helechos y bosques de pinos y eucalipto, los cuales han sido sembrados para contener la erosión. Constituye  el bloque N0.-8 del área de vegetación y bosque protectores colindantes con la ciudad de Quito, declarado mediante acuerdo ministerial del 27 de abril de 1988.
Geológicamente el Ilalo está formado por cangagua producida a partir del material volcánico compuesta por depósitos de ceniza cementada la cual otorga permeabilidad a los suelos. Este atractivo se encuentra alterado en su estado puesto que pinos y eucaliptos no son plantas nativas adecuadas para la forestación, además se encuentra alterado en su entorno puesto que las viviendas día a día suben hasta sus faldas.
Las personas que frecuentan el Ilalo lo hacen para realizar caminatas demostrando su fe, grupo de peregrinos suben a la cruz que existe en la cumbre del volcán, algunas personas suben con sus animales para que coman el kikuyo.
El pasado fin de semana se iniciaron las festividades en el parque central de El Tingo (uno de los barrios de la parroquia de Alangasí) Luis Aroca, representante del Centro Cultural del sector, calificó la presentación como una pequeña muestra de las grandes fiestas que están programadas en algunas provincias del país.
Los danzantes se reunieron en el barrio Carlos María de la Torre y bailaron hasta llegar a la iglesia central (cuatro cuadras de recorrido). A su paso invitaban a los moradores y visitantes para que se unieran a la comparsa.

Los soldados del Corpus Christi encabezaron el desfile. Estaban vestidos con uniformes militares y en sus manos llevaban la Bandera del Ecuador. Mario Chuquimarca, uno de los más antiguos del grupo, explicó que el origen de este personaje se remonta a las guerras de independencia. “Cuando los grupos militares caminaban hacia la frontera, se quedaban en Alangasí a descansar. Los habitantes les daban comida y alojamiento. En pago a esas atenciones, ellos dejaron trajes y cascos”. Pasado el tiempo, las personas empezaron a usar los uniformes como un homenaje a los soldados. Lo hacían en las fiestas que combinaban la conmemoración religiosa del cuerpo de Cristo y la llegada del Inti Raymi (la fiesta del Sol).
Tenían capas, máscaras, pelucas, sombreros y en sus rodillas llevaban una cinta con cascabeles. En sus manos cargaban los símbolos de los frutos que da la tierra. Los rucos y rucas (sembradores) vinieron luego. Bailaban alrededor de las Pallas (muñecas de aproximadamente 2 metros de altura), que representan a la madre tierra. En los trajes de estas predomina el blanco. Tienen coronas y sus brazos abiertos se relacionan con la solidaridad.
Esto según David Lascano, encargado cultural de la Administración Zonal Los Chillos. El programa se completó con los yumbos y diablos huma. Todos bailaban al ritmo de los pingulleros, que se llaman así por el instrumento que entonan: una flauta de silbato denominada pingullo. Segundo Morales es uno de los que interpreta a estos personajes a los que también se llama mama. Él aprendió las melodías de su papá. Aunque antes los pingullos estaban hechos con huesos de cóndor, él se ideó una manera de hacerlo en un tubo de agua.

Desde el Volcán Ilaló se contempla la amplitud del Valle de los Chillos. Los chillos se ubican en la cuenca hidrográfica de Guayllabamba al sur oriente de la ciudad de Quito, delimita al Norte con el cerro Ilaló, al sur con el Pasochoa y el volcán Sincholagua, al Este con el volcán Antisana y al Oeste con las Lomas de Puengasí. se encuentra a una altura de 2.500 ms. El tipo de terreno en la zona poblada de Sangolquí es ondulado sin elevaciones mayores.
·         Ver estos dos videos del acceso al Volcán ilaló



miércoles, 17 de junio de 2020

- El volcán Pichincha en Quito

El Macizo de los Pichinchas son un conjunto de cerros y volcanes de Ecuador, situado en Quito. Pertenecen a la Cordillera Occidental de los Andes Ecuatorianos

Sus principales volcanes son el Guagua Pichincha y el Ruco Pichincha.
Desde el Valle de los Chillos se observan claramente los dos Pichinchas, como pueden ver en esta foto tomada el 15 junio 2020 desde el patio del Seminario de Quito.
Presenta varias cumbres, en la siguiente lista están desde la geológicamente más vieja al noreste hasta la más nueva al suroeste. 
La ciudad de Quito y al fondo el Guagua Pichincha

Algunos de los nombres de las cumbres fueron derivados del quichua.
·         Loma de las Antenas.
·         Cúndur Guachana (Nido de Cóndores en quichua)
·         Rucu Pichincha (rucu = viejo en quichua)
·         Cruz Loma
·         Padre Encantado (también llamado Fraile Encantado)
·         Guagua Pichincha (guagua = niño en quechua)


El Rucu Pichincha cuenta con una altura de 4.698 ms, es un volcán extinto. Este volcán posee dos cráteres, uno dentro del otro, que son resultado de sus erupciones. Es el Volcán más cercano a la ciudad de Quito.

El rucu Pichincha ha erupcionado en diversas ocasiones. El 22 de marzo de 1859 tuvo lugar su última gran erupción, dejando a la ciudad de Quito casi destruida.

El Guagua Pichincha es el volcán más activo de los Andes Occidentales Ecuatorianos y del Ecuador. Se encuentra a 4.784 ms. Consiste de un domo, denominado Cristal, ubicado dentro de escarpe que tiene forma de herradura abierta hacia el occidente. 
Otros centros eruptivos más antiguos y mucho más voluminosos como Toaza, Guagua Basal y Rucu se encuentran al oriente del centro volcánico activo cuyas fumarolas suelen ser muy notables.
En 1660 tuvo lugar la erupción más grande conocida de este volcán. Aunque no cayeron proyectiles piroclásticos en la ciudad, esta fue bañada por una capa de ceniza de 30 cms de espesor en un radio de 1.000 kms.
En el año 1999 se produjo una actividad volcánica elevada. El 7 de octubre se produjo una explosión de ceniza en el cráter del volcán, elevando hasta 12 km de altura la ceniza. Quito quedó bajo cenizas. 
Durante varios meses las continuas expulsiones de cenizas del volcán generaron un panorama de desconcierto, a esto se le suma que en la fecha de 1999 el país pasaba por una crisis económica e institucional muy profunda.
La escalada en el Guagua Pochincha es excelente para entrenar la resistencia en vías largas. Por la altura a la que se encuentra se debe tomar en cuenta la aclimatación, se debe llevar ropa abrigada, un rompe-vientos es indispensable y provisiones como agua y comida y bloqueador solar se deben llevar desde Quito o como último punto Lloa. Para escalar en el lugar no hay que pagar y se puede acampar.
En el lugar hay 9 vías de hasta 2 largos. La mayoría son deportivas. Se necesita cuerda de 60 metros, 15 cintas, casco. Recomendamos llevar un cordino para los rapeles en caso de dar las vías que salen a la punta. Cuando no hay viento y está soleado la escalada se disfruta mucho. Por el contrario, cuando está nublado, frío y ventoso, hasta las vías más fáciles se vuelven desafiantes.
Leyenda del volcán. Existe una vieja leyenda popular que cuenta la rivalidad de dos guerreros andinos, el Cotopaxi y el Chimborazo por el amor de la princesa Tungurahua. En esta lucha, que duró varios siglos, salió victorioso el guerrero Chimborazo, por lo tanto ganó el amor de la princesa Tungurahua. De esa unión nació el Guagua (hijo, niño en Quichua) Pichincha. Por este motivo se tiene la creencia de que cuando el Guagua Pichincha tiene actividad el Tungurahua también se activa.



domingo, 14 de junio de 2020

- El Corpus de Pujilí

 El danzante es el personaje principal en la Octava del Corpus Christi, una celebración tradicional   de Pujilí, un cantón de Cotopaxi ubicado a 10 km al occidente de Latacunga. 
Se la celebra el tercer sábado de junio, en el solsticio de verano. Desde la época precolombina la ceremonia o baile de los danzantes se realizaba con el fin de agradar a sus dioses o pedir favores a través de sus sacerdotes.
La fiesta del Corpus Christi da inicio la noche de las vísperas en la que se queman de castillos, chamizas y un sinnúmero de voladores que revientan destellando variedad de formas y colores. Durante toda la noche del espectáculo se brindan los tradicionales canelazos10 a todos los asistentes que se dan cita en la plaza central quienes al ritmo de la banda de músicos de pueblo disfrutan hasta el amanecer del baile popular.
El sábado por la mañana después de la celebración religiosa, Pujilí despierta con el sonar de las bandas de pueblo, tambores y pingullos que anuncian el comienzo del fastuoso desfile de las “Octavas del Corpus Christi”. Este importante evento se realiza por las estrechas calles de la ciudad con la participación de comparsas tanto nacionales como extranjeras que han sido invitadas a concursar para disputarse el “danzante de oro”, figura de barro diseñada por las hábiles manos de los artesanos de la zona que lleva en su penacho una placa de oro. 
Para el segundo y tercer lugar se entrega el danzante de plata y de bronce, respectivamente. Abren el desfile las autoridades de la ciudad junto con la reina y de los priostes que portan en su mano el “guión” que los identifica.
El personaje central de todo este festejo es el danzante que recorre las calles de la ciudad al son del tambor y pingullo, deleitando a los presentes con el conocido baile zapateado simulando el vuelo del cóndor. Estos son los personajes que se hacen presentes en esta fiesta:

El danzante es el personaje principal. El danzante es un cóndor. Su cadencia pausada simula el vuelo del carroñero. Dos pasos aventados a la derecha, dos a la izquierda... Los brazos batientes. 


Las plumas en la corona y una amplia cola que cae hasta los talones completan la figura del ave en el cuerpo del bailarín. Este hecho se evidencia en la presencia de varias figuras, profusamente decoradas, de personajes similares a los actuales danzantes de Corpus, que fueron elaboradas por las diferentes culturas precolombinas, como la cultura Jama Coaque (350 aC–1533 dC) que pertenece al período de Integración ecuatoriano. 

Durante la época inca, las danzas se continuaron haciendo, pero en esta ocasión como parte de la fiesta de los raymis de los muertos, cosechas, entre otras. Desde sus inicios, este personaje perteneció a la élite incásica.
Hugo Albán, experto en temas andinos y estudioso del danzante expresa que los sacerdotes no tenían esposa. “Eran castos y fornidos, porque bailaban ocho días antes y ocho días después. Con la llegada de los españoles cambiaron a la fiesta del Inti Raymi por Corpus Christi”. 
Con la conquista, las joyas en los atuendos fueron reemplazadas por bambalinas, tradición que aún se mantiene. Todo el traje consta de 12 piezas: cabezal, pechera, espaldares, enagua, pantalón, camisa, cinturón, mangas, cintas de colores, cascabeles, alfangue (una especie de vara con cintas de colores que se lleva en la mano) y la macana, que se utiliza en la cabeza para sujetar el cabezal. Esta prenda es la más llamativa de un danzante, está adornada por varios espejos, plumas de colores y joyas. ​
La vestimenta se compone del faldón y camisa de color blanco, la pechera que representa la chacana o cruz andina. Está adornada con monedas antiguas y bambalinas. Atrás va la banda con tela de siete telas de colores que representan al arco iris, en el cabezal sobresalen el sol y el plumaje de pavo real además está elaborado con madera de espino blanco que luego de un proceso puede darle la forma ovalada. posteriormente las partes son ajustadas con cauchos (soguillas elaboradas con cabuya) y es decorada con una tela de color amarillo y abundantes espejos.
Durante el baile el danzante es acompañado por una mujer que se la conoce como Mama Danza que viste con un atuendo peculiar durante las fiestas, mismo que se encuentra constituido por aretes de diferentes formas y colores que son confeccionados por cada una de ellas, en su cabello llevan binchas que reflejan la naturaleza

en la parte posterior del cabello cintas las cuales irradian los colores del arcoíris, así también en la espalda se plasma la cosecha y producción de la comunidad que se denomina cucayo, el pañuelo elaborado a base de ceda refleja la tranquilidad, el anaco mismo que muestra a la “pacha mama” o madre tierra posee bordados peculiares que destellan la flora de la misma, además posee un pañuelón que cubre su anaco durante las labores diarias, en cuanto a la parte superior consta de una blusa y un anaco blanco que marcan la pureza de cada una de sus representaciones.
Alcalde: es el organizador de la fiesta que por voluntad y devoción toma la vara de mando y con meses de anticipación busca priostes para comprometerlos a participar en el festejo. Generalmente, solicita a parientes, amigos y vecinos la contribución de una jocha11.
El día de la fiesta, luego del primer baile en la casa del danzante, se encarga de trasladarlo hasta la avenida Velasco Ibarra. Los familiares, amigos y curiosos observan el interesante ritual en el que el danzante se despoja de su pesado penacho o cabezal y junto a una mesa reclama la bendición de los padres, les besa la diestra y en compañía del Alcalde sale a cumplir con su presentación en el desfile.
Prioste: se coloca en primera fila junto con su esposa y familia. Lleva en sus manos el guión, símbolo del priostazgo, que está compuesto por un objeto cilíndrico, de color plateado o dorado, de dos metros de altura, aproximadamente. En el extremo superior, sobre una media luna embellecida con piedras preciosas, conchas y pequeñas cruces, resalta una cruz de mayor tamaño y cintas multicolores.
Oficiales: tamboreros y pingulleros: Los oficiales son músicos de gran experiencia que han participado durante muchos años. Los tamboreros utilizan instrumentos elaborados de cuero de borrego que han sido curados para evitar su destrucción. Los pingulleros acompañan a las comparsas con la música que produce el tambor y el pingullo.
Cargadores: tienen a su servicio al Huma Cuida, quien complace al Danzante en todos los caprichos y carga la pesada cabeza cuando éste se agota.
Huma Cuida: también lo denominan Huma Marca y es el encargado de cuidar la “cabeza del danzante” cuando el personaje no la lleva.
Servicios: son los encargados de repartir la comida y bebidas a familiares e invitados.
Cantineros: cuidan que no se agoten los licores el momento que los personajes que participan en la fiesta y brindan las bebidas a los espectadores.
Bodegueros: resguardan las pertenencias del prioste y del alcalde durante los días del festejo, especialmente cuando los invitados son numerosos.
Cocineros: son hombres o mujeres que colaboran en la preparación en grandes pailas, ollas y recipientes: papas, mote, arroz, salsa de cebolla, cuyes, gallinas, y otras preparaciones gastronómicas que servirán para brindar a los invitados.
Aguateros: se encargan de que en la casa no falte la suficiente cantidad de agua para preparar los alimentos y otros menesteres. Este personaje se lo creó porque antiguamente en Pujilí solamente había agua en las primeras horas de la mañana.
Coheteros: generalmente hombres, que lanzan la volatería y queman los juegos artificiales.
Ropayo: es quien alquila la indumentaria del danzante, en parte es comprada o parte de la herencia de sus antepasados, y el resto confeccionada con su propia habilidad. Ropacatig: es quien viste y desviste al danzante.
Mayordomo: Durante la fiesta hace considerables gastos en comida y bebida para el regocijo y disfrute de los acompañantes a la fiesta.
La mujer danzante: viste con cintas multicolores, anacos de bayetilla y rebozos de seda, en la cintura amplias fajas, sombrero de paño, aretes de plata, collares de mullos, etc., permanece a prudente distancia en actitud de respetuosa espera.
La banda de pueblo: se incluye en el gran séquito de los danzantes, entona los ritmos apropiados como: Danzante Mío, El Cortado, la Entrada de Corpus, etc.
El domingo posterior al desfile se realiza la presentación de los danzantes autóctonos por las calles de la ciudad que termina con el baile en la plaza y la toma de los jardines. Al finalizar el día, cada una de las comparsas se dirige a la casa del prioste a concluir la fiesta. El danzante vuelve a su casa y espera al próximo año para una nueva presentación.