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sábado, 1 de enero de 2022

- la Virgen de la Nube se apareció en Ecuador el 1 de Enero

La advocación mariana de Nuestra Señora de la Nube se originó un día primero de Enero de hace más de 300 años en Quito, una devoción que actualmente es venerada por miles de personas en todo el mundo. La imagen de la Virgen de la Nube representa a la Madre de Dios en el cielo, rodeada por nubes, llevando en su brazo izquierdo al Niño Jesús y en la mano derecha un cetro de azucenas. Si bien se desconoce quién fue el autor del lienzo original, la historia de la devoción sí está registrada y se remonta al siglo XVII.

La tradición señala que a fines de 1696, el Obispo de Quito, Sancho de Andrade y Figueroa, estaba “seriamente enfermo”. Por eso, “como solía acontecer en graves circunstancias”, se pidió traer a la Catedral de Quito la imagen de Nuestra Señora de Guápulo, que se hallaba custodiada en Guápulo, a unos 10 kms de Quito.

Luego, la imagen mariana fue sacada en “procesión de rogativa” y fue seguida de “unas 500 personas”. El anda de Nuestra Señora de Guápulo llegó “al final del pretil de San Francisco” cerca “de las 4:45 de la tarde”, cuando los fieles terminaban de rezar la segunda decena del Santo Rosario.

De pronto, en dirección al caserío de Guápulo, “se vio claramente en el cielo” una “figura formada por nubes” que era “de gran tamaño”. En ese momento, el P. José de Ulloa capellán del Monasterio de la Concepción de Quito, exclamó: “¡La Virgen, la Virgen!”, y muchos vieron sobre los aires la figura de la Virgen “dibujada por las nubes”. “Estaba la imagen de pie sobre otra nube más oscura y densa que le servía como pedestal. Llevaba corona en las sienes y en la mano derecha un ramo de azucenas a manera de cetro”.

“Con la izquierda estrechaba al Divino Niño Jesús, hacia quien tenía dulcemente inclinada la cabeza. Sobre los cabellos y espalda flotaba un airoso velo formado igualmente de una nube. Vestía una cándida túnica de sencillos y ondulantes pliegues, media oculta por un manto de amplitud majestuosa y regia”, agregó el sacerdote.

La aparición de María Santísima “duró lo suficiente para que todos pudieran darse cuenta perfectamente de ella”. Cuando la procesión terminó se levantó un acta que es declarada por la máxima autoridad local, el Presidente de la Audiencia, y “otros testigos calificados”, un proceso registrado hasta la actualidad en el Archivo Arzobispal de Quito, agregó.

Tras el suceso, el entonces “Obispo de Quito recobró inopinadamente la salud”, y no solo autorizó el culto a Nuestra Señora de la Nube, “sino que mandó erigir un altar” en gratitud a la Madre de Dios y “para conmemorar” su aparición. El Prelado, quien era muy devoto de la Virgen María y del Rosario, falleció seis años después del suceso, en mayo de 1702.

La devoción a la Virgen de la Nube trascendió fronteras y llegó a Lima (Perú), donde la Priora del Monasterio de Madres Nazarenas incorporó un lienzo de esta advocación mariana en las andas del Señor de los Milagros. El propósito era rendir homenaje a la fundadora del Instituto Nazareno, la Sierva de Dios Madre Antonia Lucía del Espíritu Santo, quien nació en Guayaquil (Ecuador).

La devoción del también llamado “Señor de los Temblores” se originó en el siglo XVII, cuando un fuerte terremoto sacudió Lima y todo se desplomó excepto el muro donde estaba pintada una imagen de Cristo Crucificado. Esta es una de las devociones cristianas más veneradas en el Perú, que reúne cada año a cientos de miles de fieles, que salen en procesión en octubre.

En 1746 ocurrió un fuerte terremoto y maremoto en Lima y Callao que destruyó todo a su paso, dejando 200 sobrevivientes de una población de entre siete u ocho mil personas. Tras el siniestro, la población sacó en procesión por cinco días al Señor de los Milagros, que por primera vez tenía al reverso la imagen de la Virgen de la Nube. Desde entonces la devoción mariana creció en el país.

Al iniciar cada año, concretamente, cada primero de enero miles de creyentes de Ecuador y del exterior llegan a la ciudad de Azogues para venerar y participar de todos los actos preparados por los franciscanos, entre los que se destaca la procesión. ​Este acto se reproduce también en otras partes del mundo como lo es en la Ciudad de Nueva York.

-(Azogues, Cañar).- Sin duda, una de las tradiciones religiosas más importantes en el país, es la devoción a la Virgen de la Nube, advocación mariana en cuyo honor se celebran importantes fiestas en enero y mayo de todos los años, en la ciudad de Azogues.

Desde ese entonces, esta advocación mariana recibió el nombre de “Virgen de la Nube” , por la forma en la que la Madre del Salvador se habría presentado en el cielo quiteño: De pie sobre una nube, sosteniendo con su mano derecha una rama de azucenas y con su brazo derecho, al Niño Jesús.

Siglos más tarde, el padre Julio María Matovelle, tuvo la visión de instaurar en Azogues (en el cerro Calvario) una ermita dedicada a este hecho milagroso y confiarla a la Comunidad Franciscana. Se donó para ello un cuadro que representa la milagrosa aparición de la Virgen y posteriormente se encargó al artista Daniel Alvarado, esculpir la imagen de la Virgen de la Nube entre 1896 y 1899.

El 21 de febrero de 1912, en el mismo lugar, inició la construcción del Convento Franciscano y el Santuario de la Virgen de la Nube y posteriormente, se encargaría la creación de otra escultura de la Virgen (esta vez en mármol y de mayores dimensiones) al artista azogueño Daniel Mogrovejo. Esta imagen fue colocada sobre el arco de la fachada principal.

El 24 de octubre de 1965, la comunidad de los Padres Franciscanos de Azogues, por Intermedio del Arzobispo de Cuenca, consiguió del Papa Paulo VI que el 1 de enero de 1967, se coronó la imagen de la Virgen de la Nube y desde ese entonces, se celebran en esta fecha las más importantes fiestas dedicadas a esta advocación.

 

jueves, 3 de septiembre de 2020

-Guápulo y su santuario

Guápulo es un barrio de la ciudad de Quito ubicado en la parroquia Itchimbia de la "Administración Zonal Centro - Manuela Sáenz". 
Guápulo es un lugar con una enorme trayectoria histórica. Los hallazgos arqueológicos la asocian y la relacionan con la cultura Cotocollao.
Guápulo tiene sus orígenes desde la  época precolombina, muchos  siglos  antes  de  la  venida  de  los  incas; conformada por un asentamiento Chibcha o Caribe
Guápulo es un lugar
con una
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Esta localidad
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muchos siglos antes de la venida de los incas;
conformada por un asentamiento Chibcha o Caribe
Guápulo fue originalmente una pequeña comunidad de indígenas, la que, a la llegada de los españoles, pasó a formar parte de la doctrina de Cumbayá. Integrado a Quito a través de un camino de topografía accidentada, 
el santuario, originalmente una ermita, fue construido en honor de la Virgen de Guadalupe de Extremadura de España hacia 1587, culto mariano muy popular en Quito desde las primeras décadas de la vida colonial, aunque la cofradía se estableció en la segunda mitad del siglo XVI.
En pequeña planicie en los estribos del lomerío que separa Quito del valle de Tumbaco, rodeado de quebradas hondas, está el santuario de Guápulo.

Fue el primer santuario mariano ecuatoriano. La primitiva imagen de Nuestra Señora de Guadalupe fue tallada por el artista Diego de Robles y la policromó el pintor Luís de Rivera. En 1593 el Obispo de Quito, determinó la construcción de una segunda capilla. 

La actual construcción del santuario corresponde a la tercera edificación de la misma, iniciada en 1649 y terminada en 1696; tiene forma de cruz latina de 60 m, por 27 m.
Originalmente fundado por los españoles como una ciudad independiente, Guápulo se encuentra situado en una pequeña meseta de las colinas que actualmente separan a la zona urbana de la rural ubicada en los valles orientales, pero con el paso de los siglos y el avance de la ciudad hacia el norte, terminó incorporándose a la mancha urbana a finales del siglo XX.
Se extiende a los pies del histórico Camino de Orellana, vía que fue usada por el conquistador Francisco de Orellana para iniciar el viaje en el que acabaría descubriendo el río Amazonas. El camino, que parte desde la avenida González Suárez hacia la calle de los Conquistadores, constituye uno de los principales accesos al barrio desde la zona norte de la ciudad.
Si hay un camino cargado de historia, misterio y misticismo en Quito, es el Camino de Orellana, aquella estrecha calle empedrada que desemboca en el Camino de los Conquistadores. 
Las vías llevan estos nombres en alusión a los conquistadores españoles Gonzalo Pizarro y Francisco de Orellana, quienes usaron esta ruta para llegar al supuesto País de la Canela y que en su lugar encontraron el Río Amazonas. 
Sí, esta particular y empedrada vía fue el punto de partida para una de las expediciones más famosas de la historia de Ecuador.

Según la ancestral leyenda, el significado del nombre Guápulo se relaciona con un lugar sagrado. Se dice que en 1696 aquí se dio una aparición de la Virgen María, 

que según los muchos que la vieron y transmitieron el evento de generación en generación, la imagen se presentó posada sobre una nube en medio de las dos colinas, sobre la hondonada de Guápulo y el camino a las tierras bajas o valles del sol (Tumbaco, Cumbayá, Yaruquí y otros).
Se dice que al camino entremedio de Quito y Guápulo tuvo lugar el milagro de Nuestra Señora de la Nube: "En 1696, el obispo de Quito don Sancho de Andrade y Figueroa estaba enfermo y desahuciado por lo que el pueblo de Guápulo, de gran devoción a la Virgen María, decidió organizar una novena por su salud; una procesión del Rosario salió camino a la catedral el 30 de diciembre y de repente una imagen de María apareció, formada por las nubes. Cerca de 500 personas fueron testigos del maravilloso hecho, mientras el obispo se curó repentinamente. El pueblo católico del Ecuador rinde su tributo de amor a María, con la advocación de Virgen de la Nube". 
Virgen de la Nube en Guápulo-Quito
En la meseta principal se sitúa la iglesia de Nuestra Señora de Guápulo, edificación del siglo XVI que posee un rico valor artístico y cultural por ser uno de los 
lugares trabajados por destacados artistas de la afamada escuela quiteña, como Miguel de Santiago y su hija Isabel, Diego de Robles, Nicolás Xavier Gorívar, Manuel de Samaniego.
Una vez concluida la parte arquitectónica del santuario, se llevó a Guápulo a Miguel de Santiago y al joven Nicolás Javier Goríbar para la obra pictórica; de esto solo queda un retablo firmado en el templo. Miguel de Santiago pintó lienzos para los marcos de los retablos y cuadros con asunto de los milagros de la Virgen. 
El Santuario de Guápulo fue diseñado por el arquitecto franciscano Antonio Rodríguez en la segunda mitad del siglo XVII. Al principio no hubo sino una ermita, en 1596 el obispo López Solís muy devoto de la Virgen de Guápulo, le edificó una iglesia, medio siglo más tarde en 1649 se comenzó la actual iglesia bajo la vigilancia de Antonio Rodríguez.
Sus cúpulas son similares a las de la Catedral que se encuentra en el Centro Histórico, pues pertenecen al mismo período y mismo estilo arquitectónico. Según los franciscanos, esta es una de las mejores reliquias en cuanto a santuarios que ha dejado la Colonia. 


Fue construida en 1620 y en su interior descansa la imagen de la Virgen de Nuestra Señora de Guadalupe, o Guápulo, y que sirvió como referencia para la de Nuestra Señora de El Cisne y la de El Quinche.
Lamentablemente, en 1929 hubo un incendio en la iglesia y se perdieron muchas de sus riquezas y objetos de oro y plata. Parte de lo que se rescató fue llevado a la Catedral de Quito. Para reanimar la fe y las visitas al santuario se comenzaron a hacer romerías que hasta la fecha prevalecen y son muy populares, sobre todo en mayo. 
Para recorridos guiados por la Iglesia se recomienda visitarla de lunes a viernes entre 09h00 y 18h00.
El parque de Guápulo, que constituye el primer espacio de recreación de la zona, se extiende por 19,5 hectáreas en las que se concentra la mayor cantidad de aves que se puede encontrar en cualquier espacio verde de la ciudad. El estudio realizado por el Círculo de Observadores de Aves de Quito, indicó que en el sitio habitan cerca de 268 aves de 31 especies diferentes.​ El parque funciona de 06:00 a 18:30, horario en el que se puede visitar los senderos, juegos infantiles, zonas de camping y pícnic, además de las Casas Scout, una zona destinada para la Asociación de Scouts del Ecuador
Guápulo alberga casas muy particulares con vistas maravillosas. Por lo general quienes viven allí tienen relación con la vida bohemia. La primera parada para quienes recorren estas calles es, sin duda, el mirador que se encuentra en la parte alta, al inicio del barrio. Desde allí se puede admirar una vista privilegiada de la Iglesia de Guápulo, apreciar el Camino de Orellana, y además comprender el crecimiento de Quito hacia el valle oriental.
Guápulo ofrece más por la noche que durante el día, pues es una zona bohemia, artística y con mucho ambiente que nace al caer la tarde. El barrio se mantiene como un tesoro descubierto. Con tan solo bajar por el Camino de Orellana se retiene esa sensación de salir de expedición. El entorno es verde y las casas conservan un tono colonial y tradicional. Es como si de la capital ecuatoriana se desprendiera un pequeño pueblo con personalidad artística, donde conviven personas de diversas clases sociales, pero todas comparten el mismo sentimiento: un gran apego y cariño por Guápulo. 
Los guapuleños son amables, en su mayoría gente de a pie, de salir a comprar en la tienda y de aislarse de los ajetreos de la capital.
¿Qué hacer en Guápulo durante el día? Hay maravillosas opciones, pero la experiencia es más bien para apreciar el paisaje, incluso emprender una aventurada caminata por la calle de piedra hacia la iglesia, pues visitarla es imprescindible.
En la plaza de adoquín que sirve de antesala a la Iglesia de Guápulo se exhiben centenarios árboles, un reloj de sol en piedra que está ahí desde 1863, y el monumento en memoria de Francisco Pizarro. A un lado, la Quinta Santa Rosa es residencia de la Embajada de España, y otras fincas importantes de antaño dieron paso a sedes diplomáticas como las de Reino Unido y Bélgica, y a residencias de algunos funcionarios de la Embajada de Alemania. 
Completan el escenario acogedoras suites que dan cabida a la vida bohemia de talleristas, músicos, escritores, nobles, poetas y locos, que seguirán invitando a todos a ser parte de la bella y envidiable historia que Guápulo emana con su colorida y animada vida. Si se quiere vivir una experiencia más íntima con el barrio se recomienda visitarlo en septiembre, cuando se celebran sus fiestas y las calles se alegran con música y baile.
Lugares destacados del Santuario de Guápulo
-El templo, amplio y noble, es de una sola nave, con planta de cruz latina de 60 por 27 metros, presidida por gran cúpula central.
-La fachada conjuga un neoclásico sencillo, con original campanario de dos cuerpos superpuestos.
-El retablo original elaborado por el escultor indígena Juan Bautista Menacho, se destruyó en un incendio y fue sustituido por otro moderno, tallado por los hermanos Tejada. Debido al incendio la Nave se ofrece casi desnuda de ornamentación, solo posee resalte geométrico con reminiscencias mudéjares y el friso que corre a lo largo de los muros.
-El púlpito fue tallado por Menacho en 1716 y es considerado como uno de los más bellos del Nuevo Mundo.
¿Cómo llegar?
Guápulo se ubica al final de la Avenida de los Conquistadores que tiene conexión con la Av. Simón Bolívar y la Av. Ladrón de Guevara
Las siguientes líneas de autobús tienen rutas que pasan cerca de Iglesia de Guápulo: CUMBAYA -FLORESTA, NOR ORIENTAL ECOVÍA, SUR ORIENTAL ECOVÍA,
Pintura de Guápulo y vista del Volcán Cayambe